lunes, 22 de abril de 2013

Cómo la PNL ayuda a gestionar emociones

 
Algunas personas creen que la PNL al ser analítica no tiene en cuenta las emociones. La verdad es que la PNL trabaja mucho con las emociones sólo que de un modo diferente al habitual.

En general las emociones se tratan como entes casi con vida propia y por ese motivo les ponemos un artículo delante como si de verdad fueran cosas. Por ejemplo, hablamos de "el amor", de "el odio", y así continuaríamos.

Luego se habla de "abrazar" al amor, de "aceptar" la tristeza o de "abandonar" el odio, y lo cierto es que es muy bonito y metafórico pero imposible al mismo tiempo. Al "amor" no se le puede "abrazar" porque el amor no existe. Antes de salten alarmas gestálticas (de la terapia Gestalt) o golemanianas (de Daniel Goleman) decir que las emociones son palabras que permiten hablar de sensaciones que sentimos.

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española):
emoción.
(Del lat. emotĭo, -ōnis).
1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática

No es una definición especialmente afortunada pero me quedo con lo de "conmoción somática".

Según la PNL , el amor es la palabra que le asignamos a un conjunto de sensaciones que sentimos en diferentes partes de nuestro cuerpo (esa "conmoción somática"): mariposas en el estómago, sensación eufórica, etc.

Lo mismo pasa con el resto de emociones. Son conjuntos de sensaciones que sentimos en nuestro cuerpo. Eso no les quita la magia pero si el misterio.

Muchas emociones provienen de  aprendizajes que hemos hecho en el pasado. Un claro ejemplo es la emoción que tiene un niño cuando ve el enchufe después de haber experimentado una buena enrampada. 

Ese mismo tipo de aprendizaje es el que genera una sensación de melancolía cuando escuchas esa canción de tu juventud o el aroma del perfume de esa persona a la que quisiste y te dejó.

Otras emociones aparecen gracias la fantástica habilidad que tenemos los seres humanos de pensar sobre el futuro o el pasado. Cada vez que pensamos en el pasado o en el futuro, nuestro cerebro reacciona a dichas representaciones de la realidad casi como si fueran reales.

De este modo, el cerebro reacciona de forma parecida a la visión de un peligro (un león, un coche) que al pensamiento sobre este. Gracias a esta increíble habilidad nos podemos poner nerviosos antes de un examen (imaginando como suspendemos) o motivarnos para ir al gimnasio (imaginándonos esbeltos o en forma).

A veces nos alteramos por lo que nos decimos. Ese diálogo interno que lo va comentando todo. Los seres humanos hemos aprendido desde pequeños a responder emocionalmente a los sonidos que llamamos palabras. La prueba es que si te insultan en un idioma extranjero no te alteras a no ser que el lenguaje no verbal sea muy explícito. Por lo tanto, a medida que nos hablamos (nos decimos cosas) vamos modificando lo que sentimos.

Por lo tanto, ¿Cúales son las claves para gestionar nuestras emociones?

En PNL se puede actuar:

1. Cambiando las sensaciones directamente a través del uso de submodalidades. En un Practitioner de PNL se enseña a identificar las sensaciones, y a actuar sobre ellas, cambiando textura, consistencia, dirección, dureza.
2. Desactivando aprendizajes. Es decir, desconectando el recuerdo de la emoción. Por ejemplo con la canción, el perfume o hasta con una fobia (la PNL es conocida por su Cura Rápida de Fobias).
3. Cambiando nuestras representaciones mentales. Podemos modificar el tamaño de las imágenes que creamos, su distancia, su contenido, básicamente porque el cerebro es nuestro y no somos esclavos de nuestros propios pensamientos.
4. Cambiando nuestro diálogo interno.  El diálogo interno se construye a través de las creencias que hemos ido generando por aprendizaje en nuestra vida. Esas creencias son cuestionables y por lo tanto modificables.

Estos 4 puntos se han banalizado mucho y reducido a menudo al absurdo, pero el primer paso es ser consciente que las emociones no son "cosas" que están dentro nuestro y que sólo se pueden aceptar, abrazar, negar, etc. sino que se pueden entender, ajustar y en definitiva, regularlas de manera que nos permitan alcanzar nuestros objetivos.

La PNL contempla al ser humano como un conjunto de emociones y pensamientos que interactúan. De este modo, un pensamiento puede generar una emoción y una emoción un pensamiento. Al mismo tiempo, la PNL nos permite actuar sobre los pensamientos y también sobre las emociones dependiendo del caso, pero siempre para que nos podamos sentir mejor y conseguir aquello que queremos.

Sólo alguien que entienda y regule sus emociones podrá ser libre para sentir aquello que quiera.

Xavier Pirla 

Director de Talent Institut
Autor del Arte de Conseguir lo Imposible

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