lunes, 13 de mayo de 2013

Pensamiento crítico: ¿En qué se parecen los relámpagos y los OVNIS?





El escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke dijo una vez: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, y este me parece un buen punto de inicio para este artículo donde exploraremos los límites del pensamiento crítico y del mágico.

Soy un fan de todas las versiones del mundo que por descabelladas que sean, me plantean un modo diferente de verlo. Por decirlo de algún modo, expanden mi mapa. Uno de los que lo han hecho más vertiginosamente es el que fue gran amigo del creador de la PNL el Dr. Richard Bandler: Robert Anton Wilson.

R.A. Wilson reflexionó sobre los límites de la ciencia y la fe, pero también de las apariciones marianas, de los ovnis y de un montón de cosas más. Pero lo exploró desde un rol de observador del imaginario del ser humano, sin tomar partido en ello. Es de este modo que quiero hacerlo yo aquí.

Relámpagos
Sitúate un momento en el siglo XV. Imagínate paseando al atardecer por un prado mientras el cielo se cierra de repente, se oscurece todo y de la nada aparece un intenso rayo de luz que carboniza a  una de las ovejas que pastaban plácidamente.

¿Qué hubieras pensado? En ese momento no se conocía nada de la electricidad y quedaba mucho para que así fuera. Manifestaciones como esa, se daban a doquier por todo el mundo, y aún a pesar del desconocimiento sobre las leyes que lo gobernaban, estaba claro que algo debía provocarlo.

Seguramente hubieras podido pensar que era Dios o los dioses, una fuerza superior o cualquier otra experiencia sobrenatural, y probablemente lo incluirías en el folklore de tu comunidad, y hasta se podría convertir en una leyenda.

Apariciones no explicables
Desde los Dogones en África a los Sioux del Norte o las culturas pre hispánicas del Centro y Sur de América, a culturas Asiáticas como la Japonesa, la China o la India o los aborígenes Autralianos pasando por las culturas del Oriente Medio como los Persas, las europeas como las minoicas, griegas, romanas, todos ellos tienen en común referencias a “dioses” que bajaron del cielo y les enseñaron cosas.

Algunas de ellas han descrito sus vestimentas, sus vehículos, hasta guerras en el cielo. Han dejado imágenes detalladas o simbólicas de ellos, y algunos hasta todavía esperan su retorno.
Por este motivo, algunos piensan que todas estas culturas sólo estaban dejando para la posteridad lo que habían vivido en sus carnes y que a falta de otra explicación y debida a la abrumadora superioridad técnica, los consideraron dioses.


De hecho, y sin ir más lejos, eso es lo que le pasó a Colón cuando llegó al Caribe, o a los Americanos en la Segunda Guerra Mundial cuando se establecieron en algunas islas del Pacífico con tribus que habían tenido nulo contacto con la civilización. Durante la guerra, tanto americanos como japoneses, lanzaron toneladas de suministros para sus tropas y algunas cayeron entre los indígenas.

Una vez terminada la guerra, estos reprodujeron todo lo que pudieron de sus dioses hasta el punto de construir réplicas de los aviones para atraerlos de nuevo.



Electricidad
Una vez pasada la Edad Media y con la ilustración, se empezó a estudiar el fenómeno de la electricidad. Uno de los estudios más mediáticos fue el del presidente de los EE.UU., Benjamín Franklin con sus cometas para atraer relámpagos y estudiar sus casos.

A pesar de desconocer sus causas, la simple observación de esos fenómenos (por ejemplo los relámpagos), hizo que algunos atrevidos exploradores, empezaran a creer que existía algo detrás de ellos, y experimentaron con la electricidad a veces, hasta a costa de su salud.

De hecho, el fenómeno de la electricidad todavía no puede ser explicado al cien por cien (dicen que la electricidad tiene que ver con propiedades de las partículas subatómicas que es como decir que no sabemos exactamente cómo funciona) pero si lo podemos experimentar.

Por lo tanto, evidencias de que algo sucede hacen que ciertas personas lo investiguen y de este modo, se encuentre un modo de utilizar el fenómeno aunque no necesariamente de entenderlo por completo [El fenómeno más escandaloso es la gravedad: nadie sabe cómo funciona exactamente pero todos la sentimos a cada segundo]. Y así ha funcionado la ciencia durante siglos, a veces.

Ovnis
En Nuremberg en el año 1561 pasó algo en el cielo que dejó a sus habitantes atónicos. Según el periódico local:

"Aproximadamente 3 en la longitud, de vez en cuando, cuatro en un cuadrado, algunos se mantenían aislados, y entre estas bolas, uno vio un número de cruces con el color de la sangre. Entonces alguien vio dos tubos grandes, que contenían pequeñas y grandes tuberías, 3 bolas, además de cuatro o más. Todos estos elementos comenzaron a luchar el uno contra el otro”.

El evento quedó plasmado por un autor local:


Durante los últimos 2000 años, las evidencias de objetos voladores no identificados han ido aumentando con el incremento de la población en la Tierra. Hasta el punto que gobiernos, militares de alto rango, políticos o ex políticos, astronautas, científicos prestigiosos o hasta papas, han hablado abiertamente del tema.

A pesar de esto, algunos gobiernos o parte de la población sigue sin creer en la posibilidad de que algo que no sea un avión, un cohete o un helicóptero pueda volar por nuestros cielos.

Sin entrar en consideraciones, me parece digno de estudio que a pesar de las evidencias recolectadas y las afirmaciones de personas extremadamente creíbles, sigamos teniendo una parte de la población que niegue este hecho.

Civilizaciones perdidas
A pesar que en la escuela aprendimos que la primera civilización occidental apareció en Mesopotamia hace aproximadamente 5500 años, hay restos arqueológicos datados de más de 11000 años de antigüedad por diferentes partes del mundo.

Lo más interesante es el hecho que se han encontrado restos de civilizaciones que podrían superar la última glaciación (hace unos 10.000 años) y que por lo tanto, se encuentran sumergidas delante de nuestras costas (hay casos aparentemente en el Golfo de Cambay en la India, o en Japón y hasta en el Caribe, por citar algunos).

Lo que lo hace curioso, es el poco interés que parece que se muestre por parte de los divulgadores, ya que esto supondría  la posibilidad que las civilizaciones en la Tierra fueran muchísimo más antiguas de lo que creemos hasta el punto que casi no habría modo de trazarlas, ya que se encuentran enterradas en los sedimentos marinos y al estar debajo del agua, tremendamente erosionadas.

El Mapamundi de Piri Reis (Almirante turco del s.XV que se encargó de recopilar información antigua para crear una gran carta de navegación) muestra el continente Antártico sin hielo con un precisión sólo alcanzable ahora con satélites, hecho que sólo se pudo dar antes de la última era glaciar hace más de 10.000 años.


¿Podría ser posible que la historia de la humanidad se remonte a muchísimos más miles de años antes de lo que creemos?

Hace aproximadamente 50.000 años, cayó en Arizona un meteorito que creó un cráter de 1200 metros de diámetro, capaz de afectar el clima de toda la Tierra. Quién sabe si cambios climáticos, meteoritos u otras catástrofes borraron de la faz de la Tierra culturas enteras.

¿Homo Sapiens?
Otro enigma del pasado es saber cómo pasamos de homínidos con cabecita pequeña a hombre con cabeza grandota y especialmente, como lo hicimos saltándonos todas las leyes sobre la velocidad con la que evolucionan las especies y con la que se desarrollan sus cerebros.

Lo interesante del tema, es que no se han encontrado restos de esa evolución todavía (lo que se le llama el eslabón perdido), pero a pesar de eso, se afirma que debemos de haber evolucionado necesariamente de estos homínidos con poco cerebro a pesar de que no hay evidencias ni restos, ni teóricamente es posiblemente hacerlo tan rápidamente.

¿Big Foot?
Por último, y como otro punto de reflexión al más estilo Robert Anton Wilson, está el fenómeno “Big Foot” o “Pie Grande”. En todo el mundo, existen leyendas locales que hablan de grandes (aunque no siempre) humanos, mucho más feos, fuertes, peludos y poco listos (sasquatch, yetis, bigfoot).

En Rusia hay testigos documentados en ese sentido (algunos de ellos viviendo en aldeas con humanos), hasta informes militares de encuentros con este tipo de “humanoides” habiendo abatido algunos. En América del Norte un cazador abatió uno en los años cincuenta, lo metió en un congelador y lo paseó por medio país.

Si hay múltiples informes de ese tipo (humanoides que viven en zonas muy boscosas y muy inaccesibles para los seres humanos), quizás pudiera ser cierto, que no todos los neandertales desaparecieron hace 28.000 años, porque si no: ¿Qué otra explicación queda?

El tema es que cuando se trata del eslabón perdido, no importa la ausencia de restos arqueológicos para sostener una teoría, pero cuando se encuentran huesos, pisadas, testimonios cualificados o pruebas reales, luego se pueden desacreditar tranquilamente.

¿Pensamiento crítico?
¿Por qué todo este conjunto de teorías  extrañas y disparatadas? Pues para mostrar una tendencia de la ciencia y de la sociedad en general: La resistencia al cambio y el Status Quo.

La ciencia se constituye de ideas, paradigmas donde detrás están personas que las sostienen. Estas personas investigan tan concienzudamente y dedican tantos años a trabajar en una dirección que esto les da prestigio, reconocimiento y sentido a sus vidas. Estos científicos se organizan y trabajan, comparten información y acaban creando un Status Quo que se retroalimenta y sostiene.

Delante de visiones alternativas, divergentes y que amenazan la estabilidad de su sistema, la reacción es el desprecio, la burla y el desprestigio. La mayoría hace mucho más creíble ese pensamiento, y es el que se enseña, se publica y se muestra al gran público haciéndolo mucho más real, a través de revistas, programas educativos y libros. El pensamiento único se extiende.

Newton, Einstein, Tesla entre otros, fueron víctimas de ese acoso y algunas veces, no fue hasta después de su muerte que sus trabajos fueron plenamente reconocidos (aunque obviando ciertas partes que no quizás no convenían). Se apela al pensamiento crítico cuando interesa y se intentan ridiculizar hasta límites inverosímiles cuando lo que se propone no encaja con el pensamiento mayoritario.

Decir que los ovnis no existen porque nunca se ha tenido evidencias de ello, es obviar los miles de terabytes de información sobre el tema que hay, pero lo peor es pensar que por ejemplo, no existen porque ninguno no ha aterrizado en la Plaza Roja de Moscú. Sería lo mismo que decir en 1900 que ningún avión podría volar, porque no lo ha hecho ninguno antes (a pesar de lo que los pájaros si lo hacían) o que la electricidad no existe a pesar de los relámpagos. La ciencia nunca se ha movido sólo por lo que se sabe sino por lo que podría existir, claro está, si eso no va en contra del pensamiento mayoritario.

Por otro lado, uno de las razones por las que se asegura que no podemos (o hemos podido) ser visitados por vida extraterrestre es porque las distancias son muy grandes y ningún objeto puede viajar a la velocidad de la luz o por encima de ella. Pero al mismo tiempo, de las misma teorías de la relativida general de Einstein se deriva lo que se llama el Puente de Einstein-Rosen (o agujero de gusano), que con la tecnología necesaría, permitiría viajar por el espacio tiempo. O la teoría de cuerdas que también propone esa posibilidad. Lo que es difícil de entender es porque para ciertos temas todo está abierto, y para otros es inconcebible.

No sería difícil de imaginar una conversación en un país fictício en una isla en medio del océano, teorizando sobre la imposibilidad de llegar hasta ahí porque la tecnología no permite viajes por mar con balsas de madera y remos, mientras que en el continente existen civilizaciones con jets capaces de superar dos veces la velocidad del sonido.

El sentido común nos dice que en un Universo plagado de miles de millones de planetas capaces de albergar vida y con la posibilidad física de los viajes espacio-temporales, no tendría que existir ningún reparo en aceptar que:

a. La vida en el Universo es altamente problable (así como la inteligencia).
b. La posibilidad de la existencia de civilizaciones más avanzadas que nosotros también es muy probable así como su capacidad de viajar en el contínuo espacio-tiempo.

Si, es así: ¿Por qué el discurso oficial es diferente? Bueno, este es precisamente el elemento de reflexión que dejo. Como ya dije al inicio, sin voluntad de posicionarme.
 
Richard Bandler dice: “La diferencia entre un religioso que llama a la puerta hablando de ángeles o de un loco hablando de extraterrestres, es la cantidad de gente que cree en ello”.

“Las máquinas más pesadas que el aire nunca volarán” Lord Kelvin, 1895

Xavier Pirla Llorens
Director de Talent Institut
Licensed Master Trainer of NLP

jueves, 9 de mayo de 2013

El vídeo de 5 de razones para vivir

Debido a la increíble (y emocionante) acogida que tuvo el post de 5 razones para vivir decidí transformarlo en un vídeo que pudiera ofrecer el apoyo emocional que se merece. Personalmente estoy muy contento del resultado y espero sinceramente que lo disfrutes y que lo compartas con todos aquellos que les pueda ser útil.

Vivir es un fénomeno al que a veces no le ponemos demasiada atención hasta que algo sucede y lo pone en riesgo. Quizás sería mejor recordar cada día la suerte que tenemos de estar vivos para celebrarlo. Este vídeo pretende precisamente eso:




Xavier Pirla Llorens
Licensed Master Trainer of NLP
Director de Talent Institut
Autor del libro El Arte de Conseguir Lo Imposible

lunes, 22 de abril de 2013

Cómo la PNL ayuda a gestionar emociones

 
Algunas personas creen que la PNL al ser analítica no tiene en cuenta las emociones. La verdad es que la PNL trabaja mucho con las emociones sólo que de un modo diferente al habitual.

En general las emociones se tratan como entes casi con vida propia y por ese motivo les ponemos un artículo delante como si de verdad fueran cosas. Por ejemplo, hablamos de "el amor", de "el odio", y así continuaríamos.

Luego se habla de "abrazar" al amor, de "aceptar" la tristeza o de "abandonar" el odio, y lo cierto es que es muy bonito y metafórico pero imposible al mismo tiempo. Al "amor" no se le puede "abrazar" porque el amor no existe. Antes de salten alarmas gestálticas (de la terapia Gestalt) o golemanianas (de Daniel Goleman) decir que las emociones son palabras que permiten hablar de sensaciones que sentimos.

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española):
emoción.
(Del lat. emotĭo, -ōnis).
1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática

No es una definición especialmente afortunada pero me quedo con lo de "conmoción somática".

Según la PNL , el amor es la palabra que le asignamos a un conjunto de sensaciones que sentimos en diferentes partes de nuestro cuerpo (esa "conmoción somática"): mariposas en el estómago, sensación eufórica, etc.

Lo mismo pasa con el resto de emociones. Son conjuntos de sensaciones que sentimos en nuestro cuerpo. Eso no les quita la magia pero si el misterio.

Muchas emociones provienen de  aprendizajes que hemos hecho en el pasado. Un claro ejemplo es la emoción que tiene un niño cuando ve el enchufe después de haber experimentado una buena enrampada. 

Ese mismo tipo de aprendizaje es el que genera una sensación de melancolía cuando escuchas esa canción de tu juventud o el aroma del perfume de esa persona a la que quisiste y te dejó.

Otras emociones aparecen gracias la fantástica habilidad que tenemos los seres humanos de pensar sobre el futuro o el pasado. Cada vez que pensamos en el pasado o en el futuro, nuestro cerebro reacciona a dichas representaciones de la realidad casi como si fueran reales.

De este modo, el cerebro reacciona de forma parecida a la visión de un peligro (un león, un coche) que al pensamiento sobre este. Gracias a esta increíble habilidad nos podemos poner nerviosos antes de un examen (imaginando como suspendemos) o motivarnos para ir al gimnasio (imaginándonos esbeltos o en forma).

A veces nos alteramos por lo que nos decimos. Ese diálogo interno que lo va comentando todo. Los seres humanos hemos aprendido desde pequeños a responder emocionalmente a los sonidos que llamamos palabras. La prueba es que si te insultan en un idioma extranjero no te alteras a no ser que el lenguaje no verbal sea muy explícito. Por lo tanto, a medida que nos hablamos (nos decimos cosas) vamos modificando lo que sentimos.

Por lo tanto, ¿Cúales son las claves para gestionar nuestras emociones?

En PNL se puede actuar:

1. Cambiando las sensaciones directamente a través del uso de submodalidades. En un Practitioner de PNL se enseña a identificar las sensaciones, y a actuar sobre ellas, cambiando textura, consistencia, dirección, dureza.
2. Desactivando aprendizajes. Es decir, desconectando el recuerdo de la emoción. Por ejemplo con la canción, el perfume o hasta con una fobia (la PNL es conocida por su Cura Rápida de Fobias).
3. Cambiando nuestras representaciones mentales. Podemos modificar el tamaño de las imágenes que creamos, su distancia, su contenido, básicamente porque el cerebro es nuestro y no somos esclavos de nuestros propios pensamientos.
4. Cambiando nuestro diálogo interno.  El diálogo interno se construye a través de las creencias que hemos ido generando por aprendizaje en nuestra vida. Esas creencias son cuestionables y por lo tanto modificables.

Estos 4 puntos se han banalizado mucho y reducido a menudo al absurdo, pero el primer paso es ser consciente que las emociones no son "cosas" que están dentro nuestro y que sólo se pueden aceptar, abrazar, negar, etc. sino que se pueden entender, ajustar y en definitiva, regularlas de manera que nos permitan alcanzar nuestros objetivos.

La PNL contempla al ser humano como un conjunto de emociones y pensamientos que interactúan. De este modo, un pensamiento puede generar una emoción y una emoción un pensamiento. Al mismo tiempo, la PNL nos permite actuar sobre los pensamientos y también sobre las emociones dependiendo del caso, pero siempre para que nos podamos sentir mejor y conseguir aquello que queremos.

Sólo alguien que entienda y regule sus emociones podrá ser libre para sentir aquello que quiera.

Xavier Pirla 

Director de Talent Institut
Autor del Arte de Conseguir lo Imposible

viernes, 12 de abril de 2013

El caso de la bombilla robada o ¿Qué es real?



 
Vivimos en un mundo realmente interesante. Lo mejor del caso es que prácticamente no sabemos cuál es. De hecho, vivimos en una percepción del mundo que nosotros hemos construido y que en general, dista mucho de la realidad.

Al fin y al cabo, ¿Qué sabes tú sobre aquello que va más allá de tu experiencia diaria?

Desde que leí a Paul Watzlawick y su ¿Es real la realidad?, esta pregunta ha estado en mi mente y ha condicionado mucho mis formaciones en PNL, lenguaje y cambio y comunicación en general.

Vamos a realizar un pequeño recorrido por aquello que crees que sabes.

En la escuela nos hablan del mundo como si todo lo que se dice ahí fuera cierto. Por ejemplo, escoge un escritor español cualquiera. Te cuentan su vida, su obra, sus últimos días. Te hablan de su carácter y temperamento para poder entender su obra. ¿Pero quién estuvo con él para poderlo verificar? ¿Tu profesor de literatura española? Luego, ¿En quién se basan los libros de texto para hablar de estos autores? ¿En otras referencias? Bien, piénsalo así: ¿Sabes tu amigo Juan? Sí, con el que compartes amigos comunes. ¿Tienen todos tus amigos la misma opinión sobre él? ¿Qué opinión de él tendrán aquellos a los que no cae tan bien? ¿Y cuál tendrán sus jefes o sus empleados? Si eso pasa con tu amigo Juan, imagínate lo que podría pasar con alguien que lleva más de 200 años muerto.

En la escuela te hablaban de historia, pero es la historia de una parte. Fíjate en los periódicos cuando hablan de la actualidad. Sólo falta ojear dos periódicos lo suficientemente alejados ideológicamente para darse cuenta que quizás existan dos realidades paralelas, ¿verdad? Lo mismo pasa con la televisión o la radio y hasta con internet. ¿Te han contado alguna vez la derrota de la Armada Invencible en la escuela? Pues bien, los ingleses tienen una visión particular de porque ganaron esa batalla contra la Armada Invencible. De hecho, aparentemente nunca la ganó nadie.

El 17 de Enero de 1991 empezó la Guerra del Golfo después de la aprobación de diferentes resoluciones por parte de las Naciones Unidas pero lo más interesante son algunas de las falsedades que rodearon la intervención.

La primera, es el testimonio de una enfermera kuwaití hablando de los asesinatos de bebes por parte de los soldados iraquíes que consiguió decantar el senado de los EE.UU. hacia una intervención militar. Luego se descubrió que era la hija del embajador de Kuwait en los EE.UU y que no había estado ahí para presenciar tales hechos.

La segunda, es la famosa foto del pájaro lleno de petróleo en las costas de Kuwait. Bien, ese pájaro nunca había estado en el Golfo Pérsico ya que de hecho esa fotografía era de la catástrofe del Exxon Valdez de 1989. Pero nosotros no teníamos manera de comprobarlo.
Podríamos hablar mucho de armas prometidas y nunca encontradas pero el motivo de este artículo es hablar de la percepción de la realidad.

Sigamos en la escuela. Para todos aquellos que defienden la ciencia a ultranza delante de cualquier otra aproximación al mundo (religión, misticismo, etc.) y se sienten muy orgullosos de uno de los iconos de la ciencia moderna: Sir Isaac Newton. A muchos se les olvida que el señor Newton además de científico era “alquimista” y de hecho, hay obras conocidas de él hablando de temas que ningún científico de hoy (religión, ocultismo) en día aceptaría, sin hablar de la polémica del supuesto plagio (o "inspiración") de parte de la obra de Leibniz o de Hooke.

Pero es que lo mismo pasó con el gran Leonardo da Vinci, donde muchos dicen que no inventó tanto sino que muchas veces mejoró ideas de otros inventores. También se podría hablar de Marconi que no era científico ni inventó la radio, pero si la patentó y ganó dinero con ello a costa de Nicola Tesla.

Pero el rey del márquetin histórico es Thomas Alva Edison, el hombre que nunca inventó la bombilla incandescente.

Sino que se lo pregunten al señor Joseph Wilson Swan que patentó la bombilla incandescente en Inglaterra en 1878 (un año antes que Edison) y fundó la The Swan Electric Light Company. Edison aparentemente trabajaba para hacer el filamento del señor Swan más eficiente pero este le volvió a ganar.

Después de patentar en los EE.UU una copia del trabajo de Swan, y empezar una campaña de publicidad proclamándose él el inventor (en esa época no había internet para que alguien pudiera comprobar patentes rápidamente), Edison le ofreció fundar una compañía conjunta para comercializar la bombilla original de Swan en los EE.UU. creándose la Edison & Swan United Electric Light Company. Ni Edison ni Marconi inventaron nada pero supieron cómo crear esa realidad y ganar dinero con ella.

Podríamos seguir hablando de como sabemos que el agua del grifo está en condiciones de ser bebida, de cómo los medicamentos son seguros, o que alimentos lo son y encontraríamos de nuevo ejemplos de casos de intoxicaciones, fraudes, errores, etc. Pero a pesar de vacas locas, talidomidas o salmonellas, seguimos confiando en la visión que nos ofrecen los medios de comunicación sobre el agua, la comida o los medicamentos.

Confiamos en un mundo donde una serie de regulaciones mantienen nuestra vida bajo control pero sólo hace falta conocer un poco sobre casos de corrupción para darse cuenta que no siempre es así. 

El caso del Aspartamo (un edulcorante artificial) quizás sea uno de los más sonados con presuntos casos de falsedad documental, omisión de informes, presiones políticas, sobornos y un largo “presunto” etcétera que culminaron con la aprobación por parte del Gobierno Reagan del producto (comercialmente conocido como NutraSweet) de un viejo conocido nuestro: Dick Cheney y su empresa Searl. 

¿Cómo puede ser que la FDA (Food and Drug Administration) lo considere seguro a pesar de sus propios informes en contra en los años 70?¿Cómo puede ser que en algunos países esté prohibido y en otros no? (Ver informe sobre el Dr. Alemany en nuestro propio país).

Pero la reflexión viene de pensar cuanto damos por hecho de nuestro entorno, cuanto creemos saber con seguridad y como hemos llegado a esas conclusiones. Y la verdad, es que sólo rascando un poco la superficie, nos damos cuenta que lo que sabemos suele ser porque alguien más nos ha dicho que así es o porque hemos saltado a nuestras propias conclusiones.

Hablando de nuestras propias experiencias, por muy intensas que sean, sólo nos hablan de lo que nosotros vivimos y todavía peor, de lo que recordamos que vivimos. Una misma experiencia es vivida por diferentes personas de manera completamente diferente y su recuerdo se va distorsionando con el tiempo. Por lo tanto, ¿Cómo podemos estar seguros que lo que nos pasó fue realmente como lo recordamos? Y si no lo podemos estar, ¿Cómo podemos hablar con tanta rotundidad de las conclusiones a las que llegamos?

Los estudios realizados sobre nuestra capacidad de atención y memoria son impactantes, reduciendo nuestra capacidad de percibir nuestro entorno a un triste borroso efecto túnel que aprovechan con maestría los ilusionistas y mentalistas para hacernos creer en la magia.

Vivimos en un mundo que sólo creemos conocer pero de esa ilusión de lo creemos que sabemos tanto sobre nosotros mismos o de los demás, como de nuestro entorno, tomamos decisiones que a menudo, pueden condicionar nuestra vida

No podemos estar cuestionándonos todo constantemente pero, ¿Es sensato no hacerlo nunca?

Xavier Pirla
Director de Talent Institut

martes, 2 de abril de 2013

La acupuntura, los insultos, los analgésicos y tú


¿Qué tienen que ver la acupuntura y los insultos? De hecho mucho. La coprolalia es un desorden caracterizado por una tendencia patológica a proferir insultos. Pero lo interesante es que un estudio realizado en la Universidad de Keele parece demostrar una relación entre lanzar improperios y el control del dolor. 

Sometieron a un conjunto de estudiantes a una prueba donde se les sumergía la mano en un recipiente con hielo y se les pedía que aguantaran hasta que no pudieran más. La conclusión fue que cuando proferían insultos podían aguantar más tiempo que cuando no.

Por otro lado, la tan menospreciada acupuntura ya hace tiempo que ha pasado estudios científicos tal y como a los occidentales nos gustan y ha demostrado su eficacia en multitud de campos pero especialmente en el control del dolor (aquí puedes ver uno de los mayores estudios sobre el tema).

Esto nos lleva a los analgésicos. Hay tres tipos: los antiinflamatorios no esteroideos (como la Aspirina), los opiáceos menores (que imitan a los opiáceos) y los mayores (como la morfina). La idea de los tres tipos de analgésicos es intervenir en un proceso natural del cerebro para controlar el dolor.

Lo interesante del caso es que el dolor no se produce donde pensamos. Me refiero que si te das un golpe en un dedo, te parece que sientes dolor en el dedo pero de hecho, es el cerebro que genera esa sensación. El dedo sólo tiene terminaciones nerviosas (nociceptores) que mandan información que algo le ha pasado al dedo y se activan varios mecanismos (actos reflejos, sensación de dolor, estrés) en diferentes partes del cuerpo, pero la del dolor se produce en el cerebro. Luego, el dolor no existe más allá de nuestro cerebro.

En China llevan casi 40 años operando a corazón abierto sólo con acupuntura y también es una práctica común el uso de la hipnosis en operaciones de todo tipo (ver el Dr. William S. Kroger como sólo un ejemplo de ello).

En resumen, resulta que los medicamentos analgésicos van al cerebro, que la acupuntura afecta al cerebro, que los insultos también y que la hipnosis por supuesto hace lo mismo. Hasta podríamos hablar de que no "nos duele el dedo" sino que el dedo tiene una lesión y que mi cerebro me está avisando demasiado "insistentemente" de ello.

Por algún motivo, nadie nos enseña eso en la escuela. Nadie nos cuenta las capacidades de nuestro cerebro pero en cambio nos llenan la cabeza con los escritores de la edad de oro. Nada en contra de la literatura española pero si tuviera que escoger, preferiría que alguien me enseñara como puedo controlar a mi cerebro. La información se puede encontrar fácilmente en Internet, las habilidades no.

Porque cuando hablamos de dolor, sólo estamos hablando de uno de las casos más extremos y seguramente lógicos y automatizados de nuestro cuerpo. Es un mecanismo de autodefensa imprescindible para no tener más daños. Pero hay otro tipo de sensaciones o conjunto de ellas (lo que le llamamos emociones) que se producen en el mismo lugar (el cerebro) y que casi todos hemos asumido alguna vez, que como el dolor del dedo, es algo que se da y que no se puede actuar sobre ello, sólo "esperar a que se pase".

Si se puede operar a corazón abierto (asumo que debe ser una actuación muy dolorosa sin anestesia) imagínate lo que podríamos hacer con todas esas sensaciones (o emociones) que aparecen y desaparecen a lo largo de nuestra vida.

Alguna de ellas son muy útiles, y otras no tanto. De hecho, no es la emoción, sino cuando se da esta y como me ayuda a conseguir lo que yo quiero lo importante. A veces la rabia permite superar un obstáculo y a veces mete en problemas. A veces, la motivación y la confianza en uno mismo permiten alcanzar una meta y otras veces, pueden llevar a actos imprudentes y hasta a la muerte.

La PNL se encarga de dar herramientas muy simples para demostrarle a tu cerebro (o sea ti) que las emociones no vienen de fuera si no de dentro, y que si no tienes el control sobre ellas es porque nadie te ha enseñado como hacerlo pero con un objetivo y las herramientas suficientes, si puede mejorar la gestión de ellas.

En nuestros cursos de PNL (el Practitioner de PNL es un ejemplo) en Talent Institut enseñamos a menudo a adultos de 30, 40 y 50 años que pueden tener un mayor control sobre las sensaciones, incluido el dolor, y esto les da, por primera vez en su vida, la posibilidad de ser más libres y sentir aquello que quieren sentir.

Lamentablemente, pensamos que lo que nos pasa proviene de fuera y que por lo tanto, se debe combatir desde fuera. Esa mentalidad tiene un sentido, ya que naturalmente vemos que nos pinchamos y duele, pero está lógica natural no es "fisiológicamente" cierta como ya hemos visto, y mucho menos cuando en vez de pinchos se trata de recuerdos o de miedos futuros. 

Pero parece ser que nadie se ha tomado la molestia de enseñarnos como tratar esas sensaciones que vivimos, es más, cuando herramientas como la PNL aparecieron, se llevan a cabo campañas de descrédito, como le ha pasado a la acupuntura o a cualquiera otra herramienta que no siga el circuito "científico" habitual que implica pasar por laboratorios o centros de investigación que validen los resultados.

Los laboratorios farmacéuticos y a los que estos subvencionan, no tienen mucho interés en promover nada que no sea algo que se pueda empaquetar y vender (con buen criterio ya que son organizaciones con ánimo de lucro) y en cambio, si promueven campañas masivas de comunicación para que quede claro que no hace falta romperse mucho la cabeza, de hecho es tan fácil como tomarse una pastilla mágica que ellos han creado y todo se resuelve.

El mensaje es "no te canses, nosotros hacemos el trabajo por ti", si alguien está deprimido se le da pastillas y ya está. Los medicamentos se han convertido en la esperanza de la "vida moderna" pero sin darnos cuenta que conllevan riesgos a veces muy importantes (Cymbalta  es el antidepresivo más vendido del mundo pero hay mucha controversia con los efectos sobre el hígado o el aumento de tendencias suicidas, Vioxx era un antiinflamatorio con miles de afectados por los efectos secundarios especialmente relacionados con problemas cardiacos, Oxycodone es un potente analgésico que puede generar mucha adicción).

Los medicamentos tiene su espacio en nuestras vidas, pero del mismo modo deberían tenerla la educación sobre lo que somos capaces de hacer por nosotros mismos, de como nos debemos alimentar, de como debemos ver la vida y afrontarla. Para eso, ahora tenemos cursos como el Practitioner de PNL para los adultos, pero los niños tienen un mínimo de 10 años de su vida, donde hay tiempo suficiente para enseñarles todas estas cosas y construir seres humanos humanos más sanos y más felices.

La responsabilidad de como nos sentimos y su solución no puede ser delegada al mundo exterior, ya que se está mandando un mensaje implícito de que es el mundo exterior el responsable de nuestras reacciones (crisis, políticos, maridos, esposas, etc.) irresponsabilizándonos de algo que es nuestro.

Tomando más responsabilidad de quienes somos, sentimos, pensamos y hacemos estoy seguro que podremos construir una sociedad mucho más sana en todos los sentidos. Depende de nosotros.

Xavier Pirla
Director de Talent Institut
Autor del libro El Arte de Conseguir lo Imposible

www.conseguirloimposible.com
www.talentinstitut.com

martes, 26 de marzo de 2013

¿Cuál es el secreto de la eterna juventud?

Mantenerse joven ha sido uno de los grandes anhelos de los hombres desde tiempos inmemoriables y juntamente con como ganar más dinero y como ser más feliz, generan miles de libros, cursos y cualquier otro producto vendible.

Desde hace años vemos grandes estrellas luchando para seguir jóvenes como Madonna o otras estrellas de Hollywood pero antes que ellas el famoso primer emperador de la china Qin Shi Huang (el de los guerreros de terracota) murió buscando las fuentes de la vida eterna (precisamente intoxicado por un tratamiento supuestamente diseñado para alargar su vida).

El famoso Santo Grial y la Piedra Filosofal fueron las dos grandes esperanzas durante miles de años buscados una vez más, para vivir para siempre.

Hoy en día han sido substituido por productos como los antioxidantes, el resveratrol, el PA-65. las dietas hipocalóricas, las dietas alcalinas y un sinfín de productos que pretenden alargar nuestra edad a través básicamente de vaciar nuestro bolsillo.

Pero a pesar de todos los esfuerzos, existe un misterio que hace que ciertas personas que simplemente han tenido una dieta normal y una vida normal vivan mucho más que el resto. Dicen que tiene que ver con un gen. El gen de la longevidad, algo así como un programa que hace que vivamos más a través de proteger el cuerpo de agresiones.

Nadie se pone de acuerdo, pero si te fijas en esos abuelos centenarios la mayoría comparten algo que no tiene que ver con genes, dietas o ejercicio físico. Tiene que ver con su actitud.

Muchos de ellos se sienten mucho más jóvenes de la edad que tienen, suelen ser más vitales que otros ancianos con 20 o 30 años menos, son optimistas y siguen abrazando a la vida. Es como sí de algún modo tuvieran una relación diferente con la vida.

En 1979 la psicóloga Ellen Langer realizó un experimento con un grupo de ancianos por encima de los 70 años y los llevó en un entorno aislado donde se recreaba con todo detalle la vida en el año 1959 y les pidió que actuaran como si estuvieran en ese momento de su vida.

En las reglas del juego se estipulaba que debían ser independientes haciendo y cargando sus maletas, lavándose y afeitándose ellos solos, etca.

Al cabo de dos semanas, los ancianos habían ganado en confianza, estaban más activos y lo que es más asombroso: había disminuido su artritis y mejorado su audición, visión y mobilidad.

El tema de la mente sobre el cuerpo me ha fascinado desde antes de descubrir la PNL pero cuando empecé a entrar en el mundo de la Programación Neurolingüística me dí cuenta que quizás algunas de las razones que hacían que envejeciéramos tanto física como mentalmente tenían que ver con como pensamos y sentimos.

Para mí, uno de los mayores factores de envejecimiento mental es una especie de hipnosis colectiva alimentada por la mayoría donde se determinan una serie de estándares que dictan como cada individuo debe sentirse, pensar y comportarse dependiendo de su edad y su rol.

Así de este modo, un niño debería correr saltar y jugar, ser travieso y atrevido, un joven enérgico y ambicioso, hasta un poco arrogante, pero una madre ya debería ser más calmada y prudente, etca.. De este modo, a medida que pasan los años, también se producen cambios físicos aparentemente inevitables. Es la típica sugestión hipnótica de "ya verás cuando tengas mi edad".

¿Podría ser que acabáramos sucumbiendo a lo que deberíamos ser simplemente por presión popular?  Hasta llegar al punto en que ese día en que nos sentimos más cansados o esa época en la que nos sentimos más abatidos acabamos pensando que es la edad (tal y como alguien ya nos había pronosticado o tal y como hemos estado viendo tantos años con la gente de nuestro alrededor).

¿Podría ser que nos creyéramos que un adulto no puede sentirse como un joven o un anciano como un adulto y por ese motivo ni lo intentáramos? ¿Qué no es lo correcto vestirse más informal? ¿Qué no está bien enamorarse a partir de los 60 o 70?

Esta especie de hipnosis popular sobre lo que se puede y lo que no, sobre lo que uno debería ser y lo que no, me recuerda mucho a la famosa historia de como se adiestran a los elefantes (cuando son pequeños con una cadena atada a la pata hasta el punto que están tan condicionados de adultos que cuando se les ata con una cuerda no intentan ni tirar de ella para romperla).

El pensamiento y las emociones ya han sido aceptados por la comunidad científica como variables de algún modo involucradas en nuestra salud (estrés, depresión, tristeza o rabia afectan a nuestro sistema inmunitario o a nuestra capacidad de segregar ciertas hormonas) y aunque quizás no guste a algunos más interesados en que la gente se tome pastillas, podrían llegar a tener un impacto destacable al menos en mantener nuestro cuerpo más saludable.

Lo interesante de esto es que el hecho de sentirnos mejor, más felices, más esperanzados podría hacer aumentar nuestro capacidad de vivir más años o de vivirlos mejor. Porque al fín y al cabo, nadie quiere vivir más años sólo, sino vivirlos con mayor calidad de vida.

Estamos en una sociedad donde uno de los medicamentos más vendidos durante el 2012 fue un antidepresivo (Cymbalta) y a donde a personas de 65 (o menos) se les aparta de la sociedad y se los convierte en sujetos pasivos dependientes de una pensión (el que más de sus ahorros) para vivir 20 o 30 años más de este modo.

¿Te imaginas vivir 20 o 30 años de tu vida creyéndote que ya no sirves para nada, que ya no tienes nada que aportar a este mundo y que además no tienes ningún otro futuro que el de esperar el día en que mueras?

No digo que sean todos los casos ni mucho menos, pero me pregunto el efecto de esas ideas sobre el funcionamiento de la mente y del cuerpo viendo el experimento que llevó a cabo la profesora Langer.

Lo bueno del caso es que a diferencia de nuestras rodillas, hay pocos (por no decir ninguno) impedimentos para poder sentirnos jóvenes a pesar de que algunos quieran arrastrarnos al pozo de la mediana edad o de la vejez.

El ser vital, el tener esperanza, energía e ilusión es una elección o mejor dicho, un conjunto de elecciones que se llevan a cabo cada día de nuestra vida y que van condicionando el funcionamiento de nuestro cuerpo.

Si el día que te dan una mala noticia te sientes sin fuerzas y el día que te dan una de buena te sientes como un súper hombre, ¿Qué pasaría si cada día te pudieras sentir en mayor o menor grado como si te dieran una buena noticia? Quizás te sentirías diferente, y si consigues hacerlo un día y otro, quizás se convierta en un hábito igual que lo es para estos superancianos que no renuncian a vivir la vida como quieren y no la vida que les imponen.

Al fin y al cabo, la PNL debería servir para que tuviéramos más control de nuestra mente y emociones para conseguir nuestros objetivos y creo que uno compartido por la mayoría de seres humanos es el de tener una vida sana.

Ahora imagínate, que además de los genes, de la dieta, de los complementos alimentarios, la actitud jugara un papel vital. ¿Te das cuenta que es gratis? ¿Qué no depende de nadie más que de ti y que la puedes practicar a cada momento?

Tengo la creciente intuición que nuestra actitud en frente a la vida puede salirnos más barato y mejor que esperar que otros nos la arreglen por nosotros. Siéntete joven. Es gratis.

Xavier Pirla 
Director de Talent Institut
Autor del libro El Arte de Conseguir lo Imposible